Penya Barcelonista de Lisboa

dimecres, d’agost 18, 2010

Henry, Ibrahimovic y Torres, sentados


Henry, Ibrahimovic y Torres, sentados
En su carrera hacia el éxito, Pedro ha enviado al banquillo a tres ilustres cracks del área


"Hay que trabajar mucho y cuidarse siempre", les dijo Pedro a los chavales de su isla, Tenerife, al regreso del Mundial. Le miraban con el mismo asombro con el que seguramente se ve reflejado el propio Pedro Rodríguez Ledesma, el campeonísimo que un día fue Pedrito, cuando se pone delante del espejo y contempla su feliz, risueña y humilde expresión de felicidad. Le debe parecer imposible.

Porque Pedro ha sido Campeón del Mundo como veintitantos más, sí, pero él jugó de titular la semifinal y la final como otros diez más elegidos para la gloria. Y tiene en su casa la foto con dos Ligas, una Champions, una Copa del Rey, una Supercopa de España, una Supercopa de Europa y un Mundial de clubs igual que sus seis 'compas' del Barça con los que se fue a Sudáfrica. Sólo Busquets puede igualarle ese palmarés excepcional con el añadido de aquel título de campeón de Tercera División conquistado bajo la dirección de Pep Guardiola hace solo dos años, en verano 2008. Se lo dicen entonces a los tres y se parten de risa.

La cuestión es que este trío de la suerte se toma el fútbol muy en serio. Con sus dos piernas, una velocidad que no es nerviosa sino efectiva y un instinto goleador sorprendente, Pedro ya había marcado en las dos Supercopas e iba a por todas. Contra nadie, pero a por todas.

Iluminado según unos, pero exhibiendo una habilidad para dominar casi todas las artes del ataque, desde el dribling, hasta el pase largo y un repertorio de condiciones que le han convertido en el mejor asociado de Messi, Iniesta y Xavi, el caso es que Pedro se plantó en la final de Abu Dhabi para anotar el gol más importante de su carrera, el que forzaba la prórroga en el momento más delicado de la final. Había conseguido el hito personal e histórico de haber marcado en todas las competiciones de club.

Poco a poco, sin darse cuenta y sin hacer ruido, había sentado a Henry en el banquillo. De hecho, lo retiró aunque Pedro no tuviera lamenor intención de interferir de ese modo en su carrera.

Y luego sentó a Ibra cuando Bojan se puso a marcar como loco a media temporada y Guardiola debió decidir entre una delantera de enanitos (Pedro, Messi, Bojan) o mantener al sueco. Aquel pulso lo ganó la cantera.

¿Al Mundial? Estar en la lista parecía el techo de la temporada, el más grande de todos los sueños. ¿Qué hizo Pedro? Trabajar y cuidarse. Trabajar y cuidarse. Una y otra vez hasta que Del Bosque, más honrado que al hacer la lista de México, decidió jugársela sobre seguro con Pedro. También había sentado a Torres

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