Penya Barcelonista de Lisboa

dimarts, de setembre 14, 2010

Reencuentro con el mejor Barça


Reencuentro con el mejor Barça

Los ocho campeones del mundo con España y la sublime aportación de Leo Messi. Elemental lógica aritmética para el Barcelona, un equipo grande de verdad, descuidado ante el Hércules y de regreso a su ser ante el Panathinaikos. Por primera vez en la temporada, Pep Guardiola alineó a su mejor once para rubricar la goleada de casi siempre en el Camp Nou (5-1), una noche sólo animada por el 0-1 de Govou. Esta vez, sin embargo, la reacción azulgrana, descomunal, preciosista, fulgurante, no se hizo esperar.

Llegó en la acción posterior al susto y alcanzó su esplendor en el 3-1, un prodigio donde confluyeron las esencias culés, el toque corto por el centro, el ‘pique’ de Messi y los versos de Iniesta y Xavi. Dos paredes en la frontal y el zurdazo categórico de Leo. Una hermosura como primer aviso en esta Champions. El resto, la circulación constante, el 75% de posesión, los movimientos para buscar el espacio y la definición de sus delanteros recordaron al Barça de los mejores tiempos.

La derrota del sábado en Liga había activado ciertos rumores y Guardiola, sentado en el trono, llamó al orden. Prescindió de las rotaciones para evitar los disgustos recientes ante Dinamo de Kiev y Rubin Kazan. Y logró que su equipo recuperara la ambición y el espíritu, para alegría de sus aduladores, que nunca ahorrarán un adjetivo. A los dos minutos, estos futbolistas únicos, que tampoco cojean cuando comparten vestuario con un seleccionador salmantino, ya habían generado la primera ocasión. Balón abierto de Busquets, centro de Pedro desde la derecha y cabezazo de Messi a las manos de Tzorvas.

Bajo los mismos parámetros gobernaron los azulgrana toda la noche, pese al mal tino de Alves en los envíos desde su flanco, una de las bazas preferidas en la pizarra de Pep. Aunque la vía más rápida sea el carril central, por donde llegaron Messi, Iniesta y Xavi en el minuto 5, que no fue gol porque en el fútbol pasa casi de todo. Villa tampoco acertó al cuarto de hora ante Boumsong y cuando más cerca parecía la ventaja, un patadón del portero peinado por Cissé y aprovechado por Govou.

Alguno se puso en lo peor, aunque Xavi no sepa nada de fatalismos. Nada más sacar de centro, perdió de vista al mozambiqueño Simao y entregó el empate a Messi. Lo demás llegó rodado, incluido el gol de Villa, cuando Marinos regaló un córner que botó Xavi y prolongó en el primer palo Busquets. Luego el fabuloso eslalon del 3-1 y una segunda parte sin mayor particular, coronada con los goles de Pedro y Alves, regalados ambos por Messi.

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