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dimarts, de maig 24, 2011

A cinco días de la final de Wembley XAVI HERNÁNDEZ y LUIS SUÁREZ







A cinco días de la final de Wembley XAVI HERNÁNDEZ y LUIS SUÁREZ
"El fútbol del Barça llega a la gente"
RAMON BESA / LUIS MARTÍN - Barcelona - 24/05/2011

A Luis Suárez le llamaban "el arquitecto" y Xavi es el jugador que marca el estilo de juego. Ambos han sido piezas fundamentales en el fútbol español y en la historia del Barça, que el sábado disputará su séptima final de la Copa de Europa

La última vez que Luis Suárez (A Coruña, 1935) se encontró con Xavi Hernández (Terrassa, Barcelona; 1980) le pidió, por favor, que ganara el Balón de Oro. "Me pesa como una losa ser el único español que lo tiene", afirmó entonces y sostiene ahora, medio en serio, medio en broma, indescifrable como buen gallego que ha sido siempre, aun convertido en ciudadano italiano si se atiende a su forma de vestir; "estoy hasta el gorro de ser el único". Xavi se rió y contestó: "Me parece que continuarás siendo un jugador singular mucho tiempo". A pesar de que la selección española ganó la Copa del Mundo, Xavi e Iniesta quedaron por detrás de su compañero Messi, reelegido como el mejor futbolista del año.


Guardiola: "Si nos creemos favoritos, pronto nos pondrán en nuestro sitio"

Equipos: Barcelona
Xavi

A FONDO
Nacimiento: 25/01/1980 Lugar: (España)

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Xavi: "Messi piensa y ejecuta más rápido. Es un fenómeno para el equipo"

Suárez: "La técnica ha sido el hilo conductor de los mejores conjuntos"

Suárez: "Disfrutaría con vosotros, pero también me aburriría. ¡No volvamos al medio!"

Xavi: "¡A mí Pep me pega unas broncas...! Pero donde va el balón voy yo"

Xavi: "La gente se acostumbra al ídolo y al que llega por él le toman por usurpador"

Suárez: "Cuando nos quejábamos, era señal de que ganaba el Madrid. Así fue siempre"
Suárez y Xavi se juntaron a petición de EL PAÍS en la ciudad deportiva azulgrana como jugadores excepcionales que han disputado la Copa de Europa con el Barcelona, de nuevo finalista en Wembley, contra el Manchester United, y también porque han vivido situaciones particularmente parecidas en sus respectivas épocas, como los enfrentamientos con el Madrid o sus litigios con una parte de la hinchada.

Suárez. Recuerdo que ya me advertiste de que presentías que no ibas a ganar el Balón de Oro. Tenías razón.

Xavi. Presentía que no lo ganaría porque no soy mediático y no meto goles. Y los goles cuentan mucho. También entendía que era un año para que ganara un español. Quizá sería más justo que votaran los jugadores que han ganado el trofeo. Hay países en los que solo ven los goles de los ingleses. Lo que pasa, de todas maneras, es que Leo está un peldaño por encima de todos.

S. Messi ya lo había ganado y lo volverá a ganar. Teníamos la ocasión de que triunfara un español por la conquista del Mundial y tú habías completado un ejercicio estupendo mientras que no fue precisamente la mejor temporada de La Pulga si tenemos en cuenta la eliminatoria con el Inter y el Mundial. Yo, cuando salí vencedor en 1960, fue por los grandes partidos con el Barcelona en Inglaterra, Alemania y Francia. En cambio, en 1964, el año que más lo merecía, quedé segundo, por detrás de Denis Law. Yo había ganado la Copa de Europa, la Intercontinental y la Eurocopa y no me valió. Más o menos, lo mismo me ocurrió al siguiente.

X. Ahora es Messi el jugador que marca la diferencia. Piensa y ejecuta la jugada más rápidamente que ningún otro. La diferencia entre el Leo de hace tres años y el de estos momentos es que juega y piensa más en el equipo cuando anteriormente era un fenómeno más individualista. Ahora es un fenómeno para el equipo: mete goles, da el último pase, viene al medio campo para generar la superioridad y entiende el juego, lo que antes quizá le costaba más. Es listo, busca el espacio. Se siente superior a ti y juega contigo: cuando tú metes el pie, él ya lo puso antes. Mete el turbo.

S. Cuando ve dificultades allá arriba, se viene un poquito hacia atrás y, si ve que en el medio también hay pocos huecos, entonces, se tira a un lado. Va y viene como un relámpago. Con sus toques cortos y repetidos. Tic, tic, tic... A veces, parece un Cruyff en pequeñito. Cruyff tenía un cambio de ritmo sensacional, pero era largo, acompasado. Messi es distinto. Parece que te ofrezca un caramelo en cada jugada y, cuando lo vas a buscar, no llegas porque ha tocado antes el balón y ya se ha ido. Tiene una velocidad única y juega con el tiempo. Es genial. Hace cosas fuera de la norma. Juega, da pases, mete goles y piensa y ejecuta más rápido que todos vosotros. Y tiene mucha técnica. La técnica siempre ha sido el hilo conductor de los mejores equipos del Barcelona. Vosotros sois muy técnicos y nosotros también lo éramos. Jugábamos con cinco delanteros; con Kubala, Kocsis, Evaristo, Czibor y yo, jugadores de élite, goleadores: metimos 100 tantos en 30 partidos. Jugaba el Barça de forma espectacular. El nuestro era un equipo más directo y seguramente profundo que el vuestro. Había futbolistas que se movían sin el balón, no lo querían siempre al pie, y yo mezclaba el juego en corto con los cambios de orientación. El fútbol del Barça actual gusta mucho, llega a la gente, genera sensaciones muy buenas sobre todo por su técnica y la seguridad que dan los jugadores. Nadie tiene miedo cuando le van a atacar y eso solo se consigue cuando se posee mucha calidad y personalidad. El suyo es un fútbol de posesión y no tienen reparo ni les da vergüenza volver hacia su propio campo cuando ya han alcanzado el área contraria. Nosotros no habríamos podido hacerlo porque el público nos hubiera matado a pitos. Estoy seguro de que disfrutaría mucho si pudiera jugar con vosotros, pero también me aburriría un poco. Seguro que de vez en cuando diría: "¡Otra vez aquí! ¡Tirad para adelante, que ya habíamos ganado el campo rival! ¡No volvamos al medio!".

[Josep Maria Fusté, exjugador del Barça y compañero de Suárez, interviene en la charla: "Yo, a veces, tengo unas peloteras con Pep [Guardiola] porque le recrimino que los jugadores vuelvan a su campo sin rematar a portería. Hay que rematar, hay que remachar, hay que meterla].

Xavi. No te creas... ¡Pep me pega unas broncas! Pero donde va el balón voy yo. Hoy se guarda más la posición, se domina más la pelota. Quizá antes el juego era más anárquico y había más espacio. El aficionado quizá disfrutaba más, pero no tengo imágenes de los partidos de entonces ni de la final de Berna para contextualizar las cosas. Yo sé que jugábais con extremos abiertos, con dos interiores que entraban y un ariete y que la consigna era ir de cara a barraca. Nosotros tenemos más pasadores que goleadores. Hasta Pedro, que le pega con las dos piernas, es generoso. Aunque, no te creas, hubo una época en que había aficionados que también pitaban cada vez que la pelota iba atrás en lugar de adelante. Ahora parece que la hinchada entiende un poco más de fútbol y quizá, como cuentas, llegamos más con nuestro juego. Históricamente, en cualquier caso, hay mucha gente a la que le gusta el fútbol y pocos que entiendan ¿Eras tú un todocampista?

S. Sí. Yo jugaría ahora donde lo haces tu más o menos o, si no, donde Busquets. Pero yo metía muchos goles, 15, 18 cada año, porque todo el equipo miraba a la portería contraria. Íbamos directos al marco. Otra cosa es lo que ocurría a menudo en Italia. Allí todo el mundo tenía su trocito. Recuerdo que en el Barça tuve a un técnico italiano, Sandro Puppo, que un día me dijo: "Usted coja el pedacito y no se me mueva". El problema es que íbamos 0-0 y la gente empezó a gritar: "¡Pero, Luisito, vete adelante de una puñetera vez!". Y yo miraba al banquillo y el entrenador me decía: "Usted, al pedacito". Y yo, con 19 años, me moría de ganas de irme adelante. Me gustaba ir también a la banda, volver al centro, moverme, tocar en corto y en largo, tener presencia.

X. ¿Cuántos años jugaste?

S. Estuve ocho años aquí, en el Barça; nueve en el Inter y tres en el Sampdoria. Acabé con 38. Me marché al Inter, que pagó 25 millones de pesetas por mí, con Helenio Herrera. Fue una cifra récord en 1961, de manera que una parte de la tribuna del campo en el que tú juegas es mía. Se costeó con el dinero de mi traspaso.

EL PAÍS. Usted, Suárez, fichó por el Inter después que la afición del Barça se fracturara entre suaristas y kubalistas y usted, Xavi, estuvo a punto de irse al Milan porque una parte de la hinchada y de la prensa le quería enfrentar a Guardiola.

S. No hubo fractura, sino que todo el mundo era kubalista y... un 5% suarista. Parecía que yo jugaba en otro equipo. Tuve muchos problemas y nunca entendí la actitud de una parte de la gente. Si un tiro se te iba fuera por un dedo, empezaban a silbar. Y, si metías un gol, entonces, te aplaudían. Yo, además, no jugaba en el puesto de Kubala. Nunca le quité el sitio ni tuve problema alguno con él, sino que me ayudó mucho. Era un fenómeno. El problema lo generó la gente. Helenio Herrera no le ponía a veces, sobre todo después de lesionarse, y algunos creían que era por mi culpa, pues yo jugaba siempre. Me fui al Inter con Herrera cuando al Inter no lo conocía nadie y ganamos dos Copas de Europa [en 1964 y 1965].

X. Yo no era tan importante como tú, pero me pasó algo parecido. Lo que pasa es que soy muy cabezón y sentí que tenía que quedarme. Para mi suerte, Pep se fue y, después de comerme cuatro o cinco años muy malos, pude salir a flote. Me he ido curtiendo con el tiempo, pero me costó la de Dios... Hubo un tiempo en que me vino encima una oleada: todo era Guardiola y a mí me tomaban como un intruso, el tipo que llegaba y le quería quitar el sitio a otro. Aquí ocurre a menudo que, cuando se enamoran de uno, el que lo vaya a sustituir lo tiene mal. La gente se acostumbra al ídolo y a ti te toman como un usurpador, el que les va a quitar a su figura. La gente quiere al otro. Los catalanes, a veces, somos así. Una pena que te tuvieras que ir, aunque tu traspaso fuera tan importante, equiparable en el tiempo al de Cristiano Ronaldo del Manchester United al Madrid.

S. Volví más tarde con el Inter al Camp Nou. Recuerdo que en un partido amistoso de agosto, nada más saltar al campo, empezaron a pitarme sin cesar. Todo el campo, lleno como estaba. Yo ya no estaba preparado para la rechifla como cuando vestía la zamarra azulgrana y sabía que me tocaba aguantar. Pensé que se habrían olvidado y... no. La bronca no paró hasta que no pude más: hice un corte de mangas y me fui hacia el vestuario sin que Herrera se diera cuenta porque el banquillo quedaba muy bajo. No volví. Me dije: "Que me voy, que me voy...". ¡Y vaya si me fui! Tiempo después, en el homenaje a Kocsis, fui tan bien recibido que me aplaudían cualquier pijada. Ya pasó. Fue una lástima que no pudiéramos ganar aquella final de Berna contra el Benfica.

X. La final de los postes.

S. Hasta cuatro veces, una por partida doble, rematamos a los postes, que entonces eran cuadrados, y nos sacaron dos balones en la raya de gol. Jugamos bien. Teníamos un gran equipo, pero un par de jugadas desafortunadas hicieron que perdiésemos por 3-2. Luego tuve la suerte de ganar al Benfica y el Madrid en las dos finales que jugué con el Inter. Falté a una tercera por lesión. De todas, sin embargo, perdí la que tenía que ganar con el Barça. Una desgracia. Llegamos a ella con mucha confianza. La próxima va a ser muy competida. El Manchester tiene experiencia y cuenta con un muy buen equipo, pero el Barça es mejor. El problema es que todas las finales son difíciles. Hay que saber jugar bien los partidos únicos porque, si te equivocas, vas jodido.

X. Las finales se deciden por detalles. Nosotros tenemos mejor equipo y nuestro será el dominio del partido, pero ellos son un grupo muy trabajado y compacto, muy mejorado respecto a la final de Roma. Antes, Cristiano Ronaldo daba un plus individual al Manchester, pero le restaba a nivel defensivo. Ahora, en cambio, todos sus jugadores trabajan. Son muy competitivos, aguerridos. Tienen talento arriba y su entrenador se las sabe todas. Ya tengo ganas de jugar en Wembley. No lo he hecho nunca allí. No fui a la final de 1992 porque mis padres, con 12 años, no me dejaron y contra Inglaterra, el día que marcó Iniesta, jugamos en Old Trafford.

S. Es un campo emblemático. Como Roland Garros o Wimbledon para el tenis. Igual juegas más veces. Eres joven: ¿31 años? Xavi, ve como yo, por detrás. Ver lo que hay delante es fácil, pero ver por el cogote no lo es tanto. Eres un jugador íntegro, que te has cuidado, y es muy difícil que te den. Juegas a un ritmo menos acelerado que Messi o Iniesta y para tu tipo de juego eres todavía joven. Os habéis juntado una buena generación y el equipo puede tener continuidad.

X. El grupo actual es muy parecido al vuestro. Tenemos una muy buena relación dentro y fuera del campo. Nos juntamos en casa de uno, hacemos cosas al margen del fútbol... Yo no lo había vivido nunca antes y llevo 13 años aquí. Empiezo a disfrutar de cosas de las que antes no. Ganamos, todo va bien. Puede que en vuestra época la familiaridad fuera más normal, pero ahora no se suele dar con facilidad. Jugar con gente de la casa te da un plus, sobre todo cuando tiene el poder. Los jugadores de la cantera dan compromiso y continuidad.

S. En el equipo en el que yo jugué pasaba más o menos lo mismo. El 80% de la gente era de la casa. Catalanes, catalanes..., que cuando salía el nombre del Madrid se notaba en el ambiente. Biosca, Seguer, Ramallets, Segarra, Gracia... Catalanes.

X. El patrón está hecho y todos los equipos, del último al primero, juegan igual. Para los jóvenes es mucho más fácil debutar. Nuestro juego, además, evoluciona a partir de una idea.

EL PAÍS. Los dos han vivido una serie de partidos contra el Madrid que han dejado huella en la Copa de Europa. ¿Qué valoración hacen de lo ocurrido ahora?

S. Cuando uno protesta, quiere decir que algo le va mal y el otro está mejor. Cuando nosotros nos quejábamos, era señal de que habían ganado ellos. Y al revés. Toda la vida fue así. En nuestra época había más tensión en la cancha porque solo un equipo, el campeón, se clasificaba para la Copa de Europa. O ganabas o nada. La cosa mediática, en cambio, era menor. Había un par de periódicos, una televisión, poco ruido. Recuerdo que metí un gol extraordinario al Estrella Roja por la sucesión de regates, por el ángulo del tiro, por la jugada, pero la única nota que quedó fue el dibujo a lápiz de un periodista de El Mundo Deportivo. A mí me dieron el Balón de Oro en el descanso de un partido. No hubo comida, ni cena ni aperitivo, nada. Hay solo una foto que anda por ahí para dejar constancia. En cambio, cuando se lo dieron a Figo, nos reunieron en Madrid a todos los galardonados y Di Stéfano, sentado a mi lado, me comentó: "¡Che, gallego, parece como si tu y yo no hubiéramos ganado nada!". ¡Qué boato y qué fiesta! Antes no había nada.

X. He vivido una situación parecida. Hace 10 años éramos nosotros los que protestábamos, pero la diferencia es que nunca se había alcanzado el nivel de ahora. Nos han dicho de todo, incluso tramposos. Antes la prensa era más objetiva. Ahora todo es opinión: que si este ha jugado bien o mal, y quienes lo dicen son periodistas. Y a la que metes un gol, sale en todo el mundo.

S. El Madrid tiene que elegir una línea, un tipo de juego, un sistema, y no dar bandazos. Mourinho debe tomar una dirección. Cuando se fue al Inter, Helenio Herrera tenía claro que quería jugar al contragolpe y que yo fuera el que organizara y lanzara el juego para los puntas, dos jugadores que tenían que ser muy rápidos. Si cada uno hace su cosa, el equipo no funciona. Vosotros, en cambio, todos hacéis la misma cosa.

X. Tenemos a seis, siete futbolistas que piensan igual. A Mourinho le vale todo para ganar. Guardiola, en cambio, hace que el juego evolucione y domina mucho el tema táctico. Sabe poner a tres zagueros para salir jugando la pelota, intenta encontrar la superioridad en el centro del campo, siempre sabe dónde está el hombre libre... Controla todos los detalles.