Penya Barcelonista de Lisboa

dissabte, d’abril 10, 2010

La previa del R Madrid -Barça


Los planes de Pellegrini, las certezas de Guardiola
Gran clásico Real Madrid-Barcelona (sábado, 22.00 horas)


Miguel A. Herguedas. EL MUNDO

Uno lleva un mes en el liderato, aunque no gobierna con una línea futbolística convincente. El otro mantiene un clarísimo equema, pero depende demasiado de Messi y cada vez recibe más ocasiones en su área. Real Madrid y Barcelona llegan empatados a puntos a la colosal resolución del Santiago Bernabéu, donde expondrán algunas similitudes y muchas diferencias. Les une una brutal pegada y sobre todo les separa su fútbol, vulgar el blanco, a veces sublime el azulgrana.

En el Bernabéu se pondrá en juego una dinastía a medio o largo plazo, tanto en España como en Europa. Dos modelos casi antagónicos destinados a no entenderse nunca. A un lado, el naciente proyecto de Florentino Pérez, fundamentado en los fichajes millonarios y una línea ideológica débil. Al otro, la consolidada y exitosa propuesta del Barcelona, que pone el balón por encima de todo y se encomienda a la fortísima personalidad de su entrenador. Una diferencia esencial que puede decantar un partido único, quizá el más importante de la última década en España.

El Barcelona, superior en lo colectivo, parece dueño de su destino. Es favorito porque juega más y porque cuenta con Messi, el mejor futbolista del planeta. Incluso un empate le devolvería a la cabeza. El Madrid, con este panorama, sólo anhela los tres puntos, por lo civil o lo criminal, con fútbol o sin él. Tratará de imponer un plan alternativo porque se juega toda la temporada y quizá su futuro a medio plazo. Primero, porque Manuel Pellegrini será despedido en junio en caso de derrota. Segundo, porque una nueva derrota ante el rival que le humilló con el 2-6 supondría un terremoto de imprevisibles consecuencias.

Por eso Manuel Pellegrini necesita soluciones. Algo así como las que propuso en sus éxitos ante los azulgrana en sus cinco temporadas en Villarreal. Algo parecido a lo que hizo el Atlético hace dos meses en el Calderón: presión arriba, incordio constante y vértigo en la réplica. Tres conceptos fáciles de enunciar y arduos de cumplir ante el mejor centro del campo imaginable. Si no, que le pregunten al Arsenal por la primera media hora azulgrana en el Emirates de hace dos semanas.

El precedente del 2-6
Además, esa fórmula apenas la ha utilizado el Madrid durante este curso. Casi siempre superiores al rival, los chicos de Pellegrini dispusieron de la pelota y casi nunca corrieron detrás de ella. Salvo las honrosas excepciones de Riazor o Mestalla, nunca se entrevió una línea regular de juego. Ni siquiera en las últimas 12 victorias consecutivas, casi todas basadas en el juego vertical y la velocidad de Higuaín y Cristiano Ronaldo. En las cinco últimas, donde defendió su liderato, no hubo otra receta que aferrarse a la vena racial y el espíritu de las remontadas.

Un recurso quizá escaso ante el equipo más creativo del mundo, gran dominador de los tiempos gracias a su dominio de la posesión, explosivo o precavido según convenga. Para obstaculizar a Messi o Iniesta parecen necesarios pivotes de mayor calibre que Gago o Alonso. Ni siquiera Marcelo o Van der Vaart parecen en condiciones de ayudar en la presión. Quizá por eso, Pellegrini no opte por un combate a campo abierto, similar al planteado hace 12 meses por Juande Ramos.

Ahí puede residir la gran disyuntiva de Pellegrini. Renunciar a la posesión, subir la línea de presión y buscar un pase largo de Alonso para los desmarques en transición de sus delanteros. Hasta ahora, el Barcelona sólo se quedó sin marcar en Liga el pasado 17 de octubre en Mestalla, donde el Valencia le recibió con cinco defensas más David Albelda. Han pasado casi seis meses desde entonces.

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