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dimarts, de desembre 06, 2011

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“Atacaremos”La ofensiva del Barça en Madrid está pendiente del número de defensas que disponga Guardiola


RAMON BESA – Barcelona – 05/12/2011



Al Madrid solo le puede parar el Barcelona. Así se entiende en el vestuario del Camp Nou. No es una novedad si se atiende a cuanto ha ocurrido en las últimas tres Ligas ganadas por el equipo de Guardiola. Ahora mismo, sin embargo, la empresa azulgrana se presenta más complicada que nunca por la plenitud futbolística alcanzada por el plantel de Mourinho (14 victorias consecutivas) y por el comportamiento del propio Barça en campo ajeno (una derrota, tres empates y dos victorias, ambas por 0-1 y ocho goles a favor por siete en contra).
“Atacaremos”, respondió ayer el entrenador azulgrana cuando se le repreguntó si formaría con tres o cuatro zagueros. El sábado, después del partido, Guardiola pareció más comedido: “La defensa de tres es un riesgo, solo es buena si dominas y sometes al rival, y someter al Madrid mucho tiempo en el Bernabéu es imposible. Aún no tengo decidido lo que haré”.
A Guardiola siempre le gustó el juego ofensivo y su equipo ha sido uno de los más goleadores del torneo. No se duda de su filosofía ni de sus intenciones, sino que en las tribunas de prensa se demanda si los azulgrana no han ganado verticalidad a cambio de perder control de juego. Algunos sostienen que el Barça de hoy corre el riesgo de parecerse al Madrid de ayer, de manera que parecería una temeridad plantearse una defensa de tres en el Bernabéu, sobre todo porque cada pérdida de balón podría convertirse en una ocasión de gol para un equipo con la pegada del Madrid.
No es fácil dar con la alineación, y no solo por la dificultad del partido sino porque Guardiola ha dispuesto 24 equipos distintos en los 24 encuentros oficiales.
La titularidad de Cesc Fàbregas parece asegurada después de su actuación contra el Levante y también por su capacidad para asociarse con Iniesta y con Messi. El volante asegura las triangulaciones, tan necesarias para que el equipo pueda desequilibrar, y, además, garantiza profundidad, llegada y gol (suma tantos como Villa: nueve). Haber jugado en el Arsenal le ha convertido en un jugador decisivo a la hora de atacar el espacio, indetectable para el rival, muy capaz de buscar el próximo sábado la espalda de Xabi Alonso.
Cesc mezcla muy bien con Messi. Ambos podrían actuar de falsos nueves mientras que la tercera plaza en ataque podría ser para, precisamente, un nueve verdadero como Villa, circunstancia que dejaría al equipo sin extremos puros, salvo que Alexis ocupara la plaza del Guaje. Guardiola confía en el asturiano, un delantero a veces mal visto en un plantel de tocadores porque es el único que no conduce la pelota sino que genera espacios y es capaz de marcar goles como el de la ida de la Supercopa en Madrid. A Alexis, eficaz y explosivo, le falta a veces continuidad en el juego. No parece, por otra parte, el partido ideal para el joven Cuenca ni tampoco para Pedro, lastimado en un tobillo. Messi, por lo demás, no suele reparar en sus acompañantes en los partidos más exigentes como será el del sábado. Los números de la Pulga, en cualquier caso, son tan extraordinarios en casa (16 goles) como escasos fuera (uno en San Mamés). El duelo con CR puede despertar su voracidad.
Así las cosas, con Xavi y Busquets en la sala de máquinas, la formación quedaría pendiente del número de centrales que ponga Guardiola. Mascherano y Abidal parecen fijos, por su fiabilidad y porque el dúo Puyol-Piqué, el mismo con el que la selección española conquistó la Copa del Mundo, ha perdido fuerza. La incógnita estaría por tanto en la cuarta plaza si se da por segura también la presencia de Alves. Guardiola recuperó precisamente la temporada pasada a Puyol para el Bernabéu. El capitán anda nuevamente con problemas físicos -ahora mareado- y no se sabe muy bien cómo estará para el partido. No está claro tampoco el papel de Piqué después de la manera esperpéntica en que forzó su tarjeta contra el Rayo Vallecano para descansar ante el Levante y estar listo con vistas a Madrid.
A Piqué, excelente en competitividad y clase, le ha perjudicado especialmente no haber podido completar la pretemporada. Le cuesta coger el sitio, agarrarse al campo y aplicarse a los partidos en las mismas condiciones que en años anteriores, cuando se elogiaba su ascendente y condición de jugador indispensable.
A diferencia de Villa, ausente también el sábado contra el Levante, Piqué seguramente tendrá que jugar contra el Bate Borisov el partido intrascendente de la Liga de Campeones. Le faltó control emocional contra el Rayo y se tendrá que ganar mañana el puesto para Chamartín. La alternativa sería Puyol o, en caso de que la defensa fuera finalmente de tres, Cesc ejercería de centrocampista y dejaría su plaza a Alexis.
“No voy a permitir que ningún jugador se deje ir”, advierte Guardiola. “Quien lo haga será sustituido por uno del banquillo y si hace falta por uno del filial”. Y recuerda: “El sábado vamos a atacar”. Cesc, decisivo para la velocidad física y mental del Barça, no le desmiente sino que simplemente recuerda: “Nos espera el equipo más en forma del mundo”.



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