Penya Barcelonista de Lisboa

dilluns, de març 21, 2011

Cuarto jugador en cumplir 100 partidos con España XAVI Centrocampista del Barcelona y de la selección española




"Soy muy de La Roja"
LUIS MARTÍN - Barcelona - 21/03/2011

El 15 de noviembre del año 2000 Xavier Hernández (Terrassa, 1980), jugó, contra Holanda, su primer partido con la selección. Lleva 99. El próximo viernes, en Granada, de no suceder nada extraño, el centrocampista del Barcelona entrará en el club de los 100. Unirá su nombre a los de Zubizarreta (126), Raúl (102) y Casillas (117), futbolistas que le anteceden en el lugar reservado a los más grandes. Los cien entorchados del volante representan un paseo por la historia reciente del fútbol español, la historia de un camino que llevó a La Roja a la cima del mundo en Johannesburgo a base de pases de Xavi.

Pregunta. ¿Recuerda su primer partido con la selección española?

Respuesta. Contra Holanda. Nos ganaron 1-2. Pero antes de ese debut con la absoluta hubo muchos. Tengo la sensación que llevo jugando con la selección toda mi vida.

P. ¿Se le pasó por la cabeza alguna vez que jugaría 100 partidos con España?

R. Durante el Mundial me di cuenta de que me faltaban pocos y que si el míster quería, llegaría. Pero claro, antes no, ¿estás loco? Yo solo quería jugar algún día en el Barça, eso ya me parecía algo imposible, era una cosa muy lejana. Jugar 100 partidos no me lo planteé hasta hace bien poco. Y me hace mucha ilusión, la verdad.

P. ¿Usted es muy de La Roja?

R. Mucho, muy de La Roja. Me gusta mucho ir a la selección. Es un plus para mí. Una vez Luis Aragonés me dijo. "Esto, sentimientos e ideología al margen, es fútbol. ¿A usted no le gusta jugar al fútbol?". Y tiene razón. ¿A quién no le gusta jugar al fútbol? No sé, yo me he criado en el Barcelona, esa es mi casa, pero la selección me ha dado mucho, me ha hecho mejor todavía. Yo me veo como era el primer día que fui a la selección, me veo ahora ¡y no me lo creo!

P. ¿Recuerda su primera vez?

R. ¿En la selección?

P. Sí, claro...

R. Fue un entrenamiento con 16 años, estuve tres días en Madrid. En noviembre. Vila, que era mi entrenador, le dijo a Teodoro Nieto, técnico de la federación, "llévate a este que va bien y a ese que es muy bueno". Con Santisteban hacían la selección. ¡Unos nervios! También estaba Iñaki Sáez, que daba mucho respeto, ¡y luego le conoces y es un Bonanza! Estaban Llorente, el de la Real, Iker Casillas, Soriano, Aranzubia, Varela, del Betis, Orbaiz, Yeste... De esa selección muchos jugamos en Primera. Tenía la sensación de estar viviendo tres días determinantes. Era: "Me hago futbolista o no". Y me salió bien.

P. ¿Cuántas pelotas perdió aquellos tres días?

R. No, jugué bien, fluido. La moví bien. Me fui contento. No se olvidan los errores... Me acordaría. Lo haría bien porque me seleccionaron para la Meredien Cup en Portugal. Ganó Nigeria. Allí fichó el Barça a Okunowo. Simão fue el mejor del torneo, yo quedé segundo... En la selección van a piñón fijo: crean un grupo y con esa base van subiendo... Pasas a ser un habitual y eso te da un plus en el fútbol base del club.

P. ¿Por qué?

R. Los entrenadores te miran diferente, te valoran más. Y los compañeros también. Tú vas a la selección, y eso es algo que te da un punto de confianza más. El rival sabe que juegas en la selección y eso se nota en el campo, te exigen más. Pero la selección te va dando prestigio. Es diferente ser internacional a no serlo, pregúntale a Valdés. A nivel profesional es muy bestia cómo se nota. Te da un estatus... Y te exige, porque piensas: como no curre no vuelvo.

P. ¿Desde aquella primera experiencia, siempre volvió?

R. Sí, ese mismo año, en 1997 fui al Mundial sub 17, en Egipto, con Casillas, Sousa, Camacho, del Huesca, Corona, del Almería... Quedamos terceros. Ganó Brasil con Ronaldinho. Jugamos la semifinal contra Ghana. Brasil tenía a Matuzalem, Geovanni, uno pequeñito que jugó en el Barça, Ronaldinho, Mancini, del Roma. ¡Teníamos unas ganas de triunfar! Éramos todo ilusión. Había mucha armonía, lo pasabas de muerte. Se habla más en las inferiores, compartes más, porque tienes las mismas inquietudes, tu vida es solo eso. Yo creo que el miedo te hace hablar. En la A ya te conoces tanto que te lo has dicho todo. Yo en la selección me lo he pasado muy bien.

P. ¿Por qué suele decir Iker que las mata callando?

R. ¡Si soy muy formalito! Él sí tiene peligro. Pregúntale a Blas, del Lleida. Jugábamos a las cartas y siempre ganaba Iker. Tú tenías tres cartas pero si salía el as, te chupaba todas. Y a Iker siempre le salía... de debajo de la mesa, claro. En la selección he disfrutado mucho jugando, me han tratado muy bien y además, he hecho muy buenos amigos.

P. ¿Le ha generado algún problema ser catalán?

R. Nunca, dentro de la federación nunca. Nunca he tenido problemas por eso. Yo soy de las personas, y hay muy buena gente. He calado, me han calado a mí, y siempre me he sentido a gusto y respetado. Más allá no entiendo de otra cosa. Me he sentido valorado en la selección. Y de aquí para allá igual, el Barcelona siempre ha ayudado a que yo pueda ir a la selección, siempre.

P. ¿Qué aporta un jugador hecho en el Barça a la selección?

R. Nosotros somos unos románticos. Básicamente, estilo, el gusto por tocar la pelota. El futbolista catalán o hecho en el Barça cuida muy bien la pelota. El que viene del Madrid, por ejemplo, es muy competitivo, muy fuerte mentalmente, nunca baja los brazos.

P. Se dudó de su compromiso. ¿Eso no fue por ser catalán?

R. Hombre, sí, se dijeron muchas tonterías de mí, pero no en la federación. Me acusaron de taparme la bandera en las medias y eran las rayas de Adidas. No quise entrar nunca en eso porque es ridículo. ¿Qué compromiso quieren que demuestre si he jugado 99 veces con la selección? ¿Qué más quieren? Yo hago las cosas porque las siento y doy todo lo que tengo. Juego en este equipo desde los 16 años. He jugado con golpes, esguinces... pero no se lo cuento al periodista: "Oye mira, que voy a forzar".

P. ¿Qué le ha enseñado la selección?

R. A competir. Eso ya lo llevas del Barcelona, pero a nivel competitivo las selecciones dan un plus. Juegas con el Barça contra un equipo sueco y no es lo mismo que cuando juegas contra los once mejores suecos. Te vas a Lituania, y es jodido, a Grecia, y es jodido... Como de juvenil, que jugabas contra equipos africanos, llegabas al campo y pensabas, "Oiga ¿seguro que estos señores tienen 17 años?". ¡Y gánales, claro! En ese sentido, España siempre ha sido muy competitiva. Y ahora que lo pienso, a mi África se me ha dado muy bien.

P. ¿Por qué?

R. Fuimos terceros en Egipto, ganamos el Mundial sub 20 en Nigeria y ganamos el del año pasado en Sudáfrica. Pero siempre me he puesto enfermo. En Egipto pille una conjuntivitis, en Nigeria me puse fatal. Estábamos a 39 grados y dormía con chándal y manta del frío que tenía, sudando como un perro. A Gabri lo echaron de la habitación para que no se contagiase. Perdí cuatro kilos. Y en Sudáfrica, en las Confederaciones, pillé una alergia de animal. Pero África siempre me ha dado suerte y me gusta mucho. También estuve de vacaciones en Kenia y Egipto. La gente es súper amable, me gusta.

P. ¿Por qué no fue elegido el mejor jugador en el Mundial sub 20 de Nigeria?

R. Hubo un lío. Vinieron Tabárez y Platini en nombre de la FIFA a felicitarnos, nos dijeron que había ganado el premio al mejor del torneo y que Gabri era segundo... pero resultó que no. En la gala premiaron a otros, ganó Keita. Orbaiz, que era nuestro capitán, dijo: "Pues nos vamos de la cena". Y nos comimos una pizza. Fue un Mundial durísimo. Comíamos espaguetis quemados.

P. ¿Disculpe?

R. Sí, cuando se pegan en el fondo de la olla y quedan negros, ¿sabe? ¡Buenísimos! ¡O comíamos eso o nada! Estábamos en un hotel donde el cocinero ponía los huevos en la plancha y los giraba con la mano. Yo le dije a Gabri: "Máquina, ese te lo comes tú..." nos queríamos ir. Lorenzana nos amenazó con abrirnos un expediente. Nos dijo de todo. Fue una situación muy violenta.

P. ¿No ha tenido nunca problemas con nadie, con ningún entrenador?

R. No, yo no soy así. He tenido muchos técnicos y nunca me he encontrado con un cabrón. Claro yo hablo por mí, otro pensará otra cosa, pero yo estoy muy agradecido.

P. Le hizo debutar Camacho. Es fácil creer que el tipo de futbolista que le gustaría al murciano no se parece mucho a usted.

R. El primero que me llama es Camacho. Se lesiona Pep, empiezo a jugar con Sergi, Luis Enrique, Puyol.... Debuto en Sevilla, 1-2, con goles de Hasselbaink y Frank de Boer. Me dijo: "Chaval, yo te conozco, tranquilo". Me llevó a mi primer Mundial. Salí en la prórroga contra Corea, jugué ante Paraguay, y de titular contra Sudáfrica. Camacho era muy motivador, se le considera defensivo, pero nos hacía dar buen trato a la pelota, con él se tenía que estar muy despierto. "¡Venga, vamos!", estaba muy encima. La experiencia fue triste, porque fue muy injusta la eliminación contra Corea. Jugamos muy bien, pero el campo estaba muy seco... Joaquín y Valerón lo hicieron todo bien, ¡jugaron un partidazo! ¡Cómo corrían los coreanos! No se cansaban nunca. Yo pensaba: "Ya bajarán, en la prórroga revientan". Pero seguían corriendo, llegamos a los penaltis y seguían corriendo. Ese día fue duro. No se me olvida la imagen de Hierro, en el vestuario, llorando. Me hizo polvo. Fue su último partido con la selección... una putada. No nos lo merecíamos, era el momento de cambiar la historia.

P. Tampoco fue titular en la Eurocopa de Portugal...

R. Estaban Baraja y Albelda, eran la pareja de moda, estaban a un nivel sensacional. Xabi Alonso y yo éramos suplentes. Yo acabé muy bien la temporada, con el gol en el Bernabéu... Yo creo que Iñaki quería meterme más, pero no encontró el momento. Con Iñaki me lo he pasado muy bien, es muy buena gente. Siempre decía: "Y si hay problemas, zapatazo y parriba con el cacharro". Un gran tipo, pero no nos fue bien. A este nivel si no ganas... y no pasamos de la primera fase. Iñaki es "vive y deja vivir", muy tranquilo, muy normal.
P. Lo mismo que Luis Aragonés...

R. ¡Igualitos! A Alemania no llegué bien. Luis me esperó, pero no llegué fino. Venía a verme a Barcelona, preocupado por mi rodilla. Vino Paredes [preparador físico] a subir a La Mola mientras me recuperaba ... Luis me llamaba mucho, me ha marcado. La confianza que él me dio no me la dio nadie. Me decía: "Usted no es japonés. Usted entiende las cosas, usted no es japonés". Yo flipaba. Hablábamos mucho. Fue un momento muy duro para mí porque ¡le daban unas hostias!... Pero es muy grande. La palabra fútbol en el diccionario tendría que llevar al lado la foto de Luis. Es muy listo. Te miraba en el entrenamiento, se acercaba y te decía: "Usted está haciendo el jeta, ha venido a entrenarse y no le veo. ¡A mí no me gustan los jetas!". Y se iba. Luis nunca engaña, va de cara. Yo creo que marcó un punto y aparte en la historia del fútbol español, porque se atrevió a juntar a los pequeños en la Eurocopa.

P. ¿Cómo vivió el Mundial de Alemania?

R. Fue complicado. Había gente muy veterana que no participaba. Fue un problema, había una jerarquía muy fuerte que no se sentía cómoda. Lo peor vino después. Yo no sé qué pasó con Raúl, yo le aprecio mucho. Es muy buen tío. Lo que tuvieron, ellos sabrán. A mí se me hizo muy incómodo. El camino a la Eurocopa de 2008 se hizo muy duro.

P. ¿Hasta qué punto la figura de Luis es trascendente en la selección?

R. Yo creo que el punto de inflexión lo marca Luis. Él apostó por los pequeños, él marcó la línea. Con él empezó todo, porque nos juntó a los pequeños, Iniesta, Cazorla, Cesc, Silva, Villa... Con Luis hicimos la revolución, cambiamos la furia por el balón y le demostramos al mundo que se puede ganar jugando bien. Si no ganamos la Eurocopa no hubiéramos ganado el Mundial.

P. ¿Y el momento determinante?

R. Iker cambió la historia contra Italia. Lo viví en el banquillo, porque Luis me cambió. ¡Me entró un cabreo! Y desde fuera es tremendo lo mal que se pasa. Hasta los penaltis, porque sabía que estaba Iker. Me he criado con él y sé que siempre aparece. En el Barça me pasa con Valdés lo mismo. Llevo tanto tiempo viéndoles hacer paradas... Sabía que aquella noche en Viena estaba Iker y la historia iba a cambiar. La única vez que le traicionó la flor fue en Corea.

P. ¿En el penalti que se le escapa?

R. Sí, le pasó por debajo y pensé, "cagada, perdemos". Con Irlanda paró uno durante el partido pero contra Corea... la tocó, entró y en ese momento supe que no ganábamos.

P. ¿Cree que Iker lo pasó mal en el Mundial?

R. También a Busi (Busquets) le dieron muchos palos, se lo cargaron en el primer partido. Interpreto que en el caso de Iker lo pasó peor Sara, porque él ya estaba acostumbrado a ser el foco de atención, pero ella, pobre... Se tenía que sentir mal porque sabía que se estaban metiendo con Iker... No tuvo que ser fácil. Pero en ningún momento nos afectó en el juego, eso son tonterías. Nos unió como grupo. Con Iker nos conocemos hace muchos años, como con Marchena. Hablamos mucho. Marchena es de esos que es importante juegue mucho o juegue poco, porque aporta mucho.

P. ¿Estaba en la reunión del club de críquet?

R. Sí, estaba él. Hierro, Xabi, Marchena, Ramos. Hablamos de que lo carecíamos adelante, de que era una oportunidad única y si no la aprovechábamos nos arrepentiríamos toda la vida.

P. ¿Qué papel jugó Del Bosque en Sudáfrica?

R. Principal. Del Bosque tocó un poco lo que había, no mucho, pero sin ego, sin ganas de decir aquí mando yo. Básicamente respetó la misma idea futbolística y trató de mejorarla con respeto.

P. Casi un año después, ¿qué le queda de ganar el Mundial?

R. Tengo la sensación del haber cumplido, la feliz sensación del deber cumplido. Ya no tienes esa angustia de pensar "tenemos que demostrar que podemos ganar algo". No, ya no, ahora voy a disfrutar, a pasarlo bien: ya somos campeones del mundo... No pienso mucho en ello, pero es así. Yo veía a Alemania, a los italianos y pensaba que nunca seríamos como ellos. ¡A los brasileños les miraba como a extraterrestres! Me queda, además, el gusto de cómo lo conseguimos. Ganamos jugando bien, pensando en la pelota. Reivindicamos un tipo de fútbol ante el mundo y eso queda para siempre. Exige mucho, porque al rival le basta el empate para tirar cohetes. Cambiamos la furia por el balón.

P. Pues Argentina y Portugal arrasaron. ¿Han perdido competitividad?

R. No, no es eso. Nos faltó motivación, seguramente. Pero cuando hemos tenido que ganar, cuando había puntos, no hemos fallado.

P. El Mundial ha generado que le aplaudan en todos los campos...

R. Sí, así es. Encantado. Me gusta saber que tengo el cariño de la gente. Es lo mejor de todo.

P. De los 99 partidos, ¿con cuál se queda?

R. Uf, no sé, con la final de Sudáfrica, ¿no? Bueno, futbolísticamente, mejor la de la Eurocopa. En Austria jugamos muy bien, en el Mundial fue dificilísimo... Personalmente, el mejor fue ante Inglaterra en el Bernabéu, el día que echaron a Rooney. ¡Me aplaudieron en Madrid, imagínate!

P. ¿Y su mejor pase con La Roja?

R. Uno de tacón a Villa en el Mundial, el de Torres en Viena, o el de Puyi contra Alemania... Esos por decisivos, pero seguro que te saco alguno mejor.

P. ¿Hasta cuándo jugará en la selección?

R. No sé, 100 más y lo dejo, ¿no? En serio, mientras quieran, pueden contar conmigo. Yo, encantado. De momento pienso en la Eurocopa, pero igual llego a Brasil, no estaría mal, ¿no?

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