Penya Barcelonista de Lisboa

dimecres, d’abril 06, 2011

LIGA DE CAMPEONES | BARCELONA 5 - SHAKHTAR 1




El Barça fue cruel con el bonito Shakhtar

La goleada disimula las carencias del partido de los azulgrana, alejados del guion que les gusta


RAMON BESA - Barcelona - 06/04/2011


Alcanzados los cuartos, la Copa de Europa exige una vena competitiva que solo tienen los mejores equipos, como el Barça, ayer más bestia que bello, alejado del patio de colegio, muy fiero en el cuadrilátero. A los azulgrana se les puso la cara avinagrada, fueron más resultones que nunca, tuvieron muy buena puntería. Tienen espolones los muchachos de Guardiola. Nada que ver con los chicos de Lucescu, excelentes peloteros y también excesivamente ingenuos para un torneo tan exigente como la Champions. No tienen la experiencia de su astuto entrenador. No perdonó ni una el Barça y las perdió todas el Shakhtar. Lucescu consiguió intimidar a Guardiola. A veces parece que el entrenador del Barcelona no sabe cómo jugarle al del Shakhtar. El de ayer no fue el mejor partido de los barcelonistas, ni mucho menos, y sin embargo contaron cinco goles, ninguno de sus delanteros, que continúan desenfocados, encomendados a los defensas y a los interiores. Acostumbrado a ganar por la mínima, la goleada ayudó a disimular las carencias del partido, a veces demasiado abierto, difícil y descontrolado, alejado del guión que le gusta al Barça, rescatado de los momentos de apuro por Messi, muy por encima del fallón Luiz Adriano. Más que respeto, Guardiola siente admiración por el Shakhtar. No es una pose, por más que cueste creer al técnico, siempre tan respetuoso con el rival que se le acusa de falsa modestia, sino que simplemente hay que mirar a la alineación del Barça para entender el temor reverencial que le provoca el campeón de Ucrania. Ayer compareció Keita en lugar de Pedro, un cambio conservador, síntoma de preocupación por el club de Donetsk, una mala solución para la mecánica de juego de los azulgrana, espantados al inicio del partido, sorprendidos por un cuarteto de excelentes jugadores de Brasil. Ni siquera el gol de Iniesta desmintió la preocupación del Barcelona por el Shakthar. Vestido de delantero, el manchego atrapó un rechace para batir a Pyatov. Fue la continuación a la jugada tejida por los ucranios nada más sacar de centro para empezar el encuentro y que si no acabó en un remate de Douglas fue por pura casualidad. Douglas y Willian, dos volantes que juegan a pierna cambiada, descuajaringaron durante veinte minutos el sistema defensivo del Barça, excesivamente lento en las coberturas, reiterativos en las pérdidas de balón. Nunca se vio tan vulnerable al Barça salvo la noche del Betis. A los azulgrana les llevó un buen rato coger el sitio en el campo y entregarse a un intercambio de golpes que se decantó a su favor por su efectividad en el tiro. Falló el Shakhtar de Luiz Adriano y atinó el Barcelona de Messi. La Pulga tomó el cuero y combatió el miedo escénico con su arrebatadora personalidad futbolística. Messi descubrió que la zaga que tuvo que improvisar Lucescu por la ausencia de Chigrinski era más vulnerable que la del Barcelona. Así que se trataba de atacar más y mejor que el contrario para marcar las diferencias. Y el argentino encontró los socios oportunos en Alves, en Iniesta, en Xavi. Alves, tan imprescindible en ataque como aborrecible en defensa, controló un pase excepcional de Iniesta, y puso un segundo gol en el marcador que afectó la moral del Shakhtar, atrevido y admirable por la agresividad de Douglas y Willian, prácticamente convertidos en dos extremos que impedían que los azulgrana pudieran eliminar fácilmente la primera línea de presión. El nudo del partido estaba por tanto en poner la pelota en campo del Shakhtar y no dejarla salir. Discontinuos en el juego e imprecisos, a los azulgrana les convenía acabar las jugadas y apretar arriba, cerca de Pyatov. Interesante en la medular y los costados, al Shakhtar le perdió no tener principio ni final, su inocencia en las áreas, también en la contraria, sobre todo porque Luiz Adriano tuvo la pólvora mojada. Al Barça le costó muy poco encontrar la portería y los goles fueron cayendo con una facilidad sorprendente en un equipo normalmente amable. A cada ocasión fallada por el Shakhtar, respondía acto seguido con un gol el Barcelona. Marcó Piqué, y Keita, y hasta Xavi y en cambio no mojaron ni Villa ni Messi, una señal más de que el partido discurrió por parámetros no conocidos en el Camp Nou. El marcador, por una vez, fue engañoso y generoso con el Barça, que le cogió el aire a la contienda en el momento oportuno para desdicha del Shakhtar. Negado Luiz Adriano, peleado también con la madera, los ucranios dejaron al menos el gol del honor después que Rakitski tocara la pelota en un libre directo botado por Srna. Poco botín para un equipo tan bonito como excesivamente juvenil y cándido para una competición tan seria. No fue la mejor versión del Barça y, sin embargo, resultó la más efectiva y cruel.

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