Penya Barcelonista de Lisboa

dijous, de març 10, 2011

De Messi al 'Jefecito'Mascherano reconstruye una épica noche y el club gana 3,3 millones de euros por llegar a cuartos




De Messi al 'Jefecito'Mascherano reconstruye una épica noche y el club gana 3,3 millones de euros por llegar a cuartos



Detrás de la épica y de la maravilla futbolística que brindó el Barça de nuevo a Europa (dejó seco al Arsenal) se esconden horas y horas de trabajo para sostener la magia de Messi, Iniesta o Xavi. Horas de esfuerzo que se vieron recompensadas en esa desesperada y providencial carrera que se dio Mascherano, empujado por casi 100.000 almas en el Camp Nou, para robarle el balón a Bendtner y mantener al Barça en la Champions. Era una carrera de orgullo que, por supuesto, también daba dinero al club: 3,3 millones de euros por llegar a los cuartos de final, algo que ha repetido en los cuatro últimos años.

El ANÁLISIS
«Cuando se gana y se juega bien, molesta»

Mascherano juega como habla. O habla como juega. Simple. Directo, sin perder el tiempo en fuegos de artificio. Lleva poco más de seis meses en el Camp Nou y se ha integrado en la cultura y filosofía azulgrana con una rapidez asombrosa.

«Cuando un equipo gana y juega bien se le quiere tumbar de cualquier manera y desde cualquier lugar. Con este Barça no es la excepcion», dijo ayer el Jefecito en un discurso de alto contenido ideológico. «Con la selección de España pasó lo mismo. Cuando Suiza le ganó el primer partido del Mundial, todos se alegraron. Es obvio que molesta a los demás. Van a buscar siempre cualquier otro tema que no sea centrarse en el juego», afirmó Mascherano, seguro de que no hay argumentos futbolísticos que puedan derrotar al equipo de Guardiola. «Cuando un equipo como el Barça gana y juega bien, molesta», añadió el centrocampista argentino.

«Hay equipos que cuando tienen necesidad de ganar dejan de lado su identidad. El Barça, no. Por eso es diferente. Pero el Arsenal nos dejó una experiencia. Sin haber pateado el arco casi nos deja fuera de Europa», dijo. Ese mensaje fue recibido primero por Guardiola y detectado también por los propios jugadores.

MESSI, INIESTA, XAVI
«Están tocados por la varita mágica de Dios»

«Uno que es futbolista y sabe de la complejidad de las cosas que hacen mis compañeros quizá lo valora más». Cuando a Mascherano se le preguntó por Messi, uno de sus mejores amigos en la plantilla, se le hizo la boca agua. «Lo que hace a diario Leo nos parece normal, pero no lo es. Hace historia. Está escribiendo su propia historia», recalcó el centrocampista argentino, aunque también se volcó en elogios hacia Iniesta, Xavi y Busquets. «A mí me encantaría poder hacer las cosas que hacen Andrés, Xavi, Leo o Sergio. Pero sé cuáles son mis limitaciones», subrayó luego Mascherano.

«Para eso se nace. Es imposible hacerlo. Puedes estar años y años entrenándolo y no lo consigues. Mejoras pero no lo haces. Con la calidad y la técnica se nace. Se lleva dentro o Dios te toca con una varita mágica y te dice: 'Vos sos el elegido'. No hay manera de aprender eso», comentó el jugador argentino, quien explicó que su objetivo «es no desentonar» en un equipo, el Barça, que funciona como una máquina de precisión.

LA IRONÍA
«Se gana por el árbitro y no por el juego»

«Nadie habla de Koscielny ni de la patada que dieron a Leo por detrás. Ni tampoco de las que dieron a Villa. Ni de que Leo marcó un gol que fue legal en el primer partido o del penalti a Pedro en Londres. Nadie dice nada. El Barça gana siempre por el árbitro, nunca por su juego». El mensaje de Mascherano sobre la polémica arbitral fue tan contundente que hasta las palabras que empleó -«es de hipócritas y ciegos decir que el Barça necesita de los árbitros»- en una velada alusión a José Mourinho, el técnico del Madrid, que presumió de no ser un hipócrita. «Más allá de que Wenger tiene todo el derecho a opinar, hubiera sido muy injusto que el Barça no se clasificara sin haber recibido ni un solo tiro al arco», recalcó Mascherano, quien acudió a los datos para certificar la abrumadora superioridad que demostró el equipo azulgrana sobre el Arsenal. «El Barça siempre gana por el árbitro, nunca gana por su juego», insistió. «No gana por el 76% de posesión, ni por los 19 disparos a puerta que hizo ni por los 900 pases...»

Detalles todos ellos que obvió Wenger, el técnico del Arsenal, cuando se le preguntó por la derrota. El francés, cuya fama de perdedor no deja de aumentar (en dos semanas se ha quedado sin la Copa de la Liga y fuera de Europa), prefirió refugiarse en Bussaca, el árbitro suizo que expulsó a Van Persie, el mismo que antes no vio un penalti a Messi.

LA JUGADA CON BENDTNER
«No soy el salvador, me tocó a mí estar ahí»

Cuando Bendtner, un tipo tosco y alto, corría al encuentro de Valdés, Guardiola se arrodilló sobre el césped del Camp Nou. El técnico temía, al igual que millones de culés, que esa pelota acabara en la red de Valdés, pero entonces Mascherano, disfrazado de Puyol y Neeskens, corrió como siempre. Con el premio de que se convirtió en el nuevo héroe del barcelonismo, una consideración que no comparte. «No, no soy el salvador, me tocó a mí estar ahí», dijo el Jefecito priorizando «el aspecto grupal al invididual».

Solo había, sin embargo, un jugador en el campo, tal vez dos incluyendo a Abidal, capaces de correr hacia atrás con tanta velocidad. Y ese fue Mascherano, al que no solo aplaudió el Camp Nou sino también ayer escuchó una ovación en la sala de prensa de la ciudad deportiva de Sant Joan Despí tras su discurso.

«Tengo muy claro el lugar que ocupo en este equipo. ¿Te puedes quejar teniendo delante a Xavi, Iniesta y Sergio? Sería necio y tonto. Me daría vergüenza quejarme», afirmó Mascherano tras recordar: «Estar en un equipo así es una bendición para mí». La bendición para el Barça fue que apareció Mascherano para completar una obra que arrancó en la genialidad de Messi, la infinita luz de Iniesta, el orden geométrico de Xavi y terminó felizmente por la carrera del Jefecito.